12552865_1281330215225725_7400957303494372501_n
Un mes haciendo muebles como esta librería, una terapia que ni yo mismo sabía que estaba aplicándome.

En estos tiempos, la figura del artista está bastante valorada socialmente. No los artistas reales, que seguimos muriéndonos de hambre, sino la figura del artista como mito moderno o postmoderno. El héroe randiano que se enfrenta a la mediocridad y toda esa mierda. Las figuras de Beuys, Warhol, Yoko Ono y semejantes son veneradas como seres excepcionales que hacen de la creatividad su leit-motiv, su misión en la vida. Es corriente encontrar en libros de autoayuda, en revistas populares o programas de televisión artículos que nos “enseñan a ser creativos”. Las redes sociales bullen con cartelitos o artículos virales sobre las cosas que distinguen a la gente creativa de los muggles, y los gurús mediáticos dan consejitos para parecerse a ellos.

 

Paralelamente, la enseñanza en España destierra todo aquello que suene a creatividad y los artistas vivimos una de las peores épocas para seguir existiendo. Pero esa es otra historia. Digamos que aquí me interesa tratar esto desde el punto de vista mental, psicológico, interior.

En resumen, por así decirlo, el artista ha pasado a ser el héroe moderno. Y aunque nadie te compre ni un dibujito, lo normal es que notes cierta reverencia por parte de la gente que sabe que te dedicas al arte. Envidian en cierto modo el haber nacido con las neuronas predispuestas a esta forma de ser, la artística.

Decía Beuys que “todo el mundo es artista”. Yo suelo llevar al absurdo esta frase, simplemente sustituyendo “artista” por cualquier otra profesión. “Todo el mundo es fontanero”, “Todo el mundo es culturista”, “Todo el mundo es viceministro”…
animationPorque es una frase hueca, que suena muy bien y agrada a la gente. ¡A quién no le gusta presumir de su creatividad, caray! Pero yo me pregunto. ¿Hacer una “manualidad Art-Attack” es realmente ser artista? O peor: ¿te convierte realmente en artista tener una “actitud de artista”?

En mi humilde opinión, no. El artista ha de tener un conocimiento profundo de su profesión. Esto significa tener “horas de vuelo”. Haber practicado un cierto número de horas para conseguir dominar ciertas técnicas y recorrer una parte del itinerario preciso. Es un camino arduo, trabajoso y muchas veces ingrato. Claro que tienes momentos de subidón. Pero hay otros tan duros, tan tristes, que tienen que ver con el aprendizaje, la percepción de tus propios límites y la relación con el mundillo del arte (los otros artistas, el público, tus profesores…) que lo que me resulta realmente sorprendente de esta moda de querer todo el mundo ser artista a toda costa porque han pillado un vídeo motivacional en internet, es que realmente sigan empeñándose en ello. Ser artista no es una maravilla. El sentimiento de plenitud que llegas a tener a veces, cuando acabas una obra redonda y recibes una buena respuesta del público o la crítica, u otros artistas de tu gremio, es un pico que inevitablemente acabará transformándose en valle. Y puede ser un valle muy profundo y oscuro.

IMG_20160229_201805
Vuelvo a llenar mi Speedball con abundante y fluida tinta.

Según la cultura popular muchos artistas están locos, o son depresivos, o acaban mal. Y la psicología advierte que efectivamente los artistas tienen una cierta tendencia a ser personas inestables.

Uno de los capítulos más desesperantes de ser artista es el de las famosas “crisis creativas”. Momentos en los que el artista se encuentra seco, desanimado, falto de “inspiración” e ideas. Sin ganas de hacer nada, y además triste, deprimido por verse dentro de una cierta neurosis en la que sus habilidades las percibe como mermadas, inexistentes o infravaloradas.

Yo, sin esperármelo, acabo de pasar por una gran crisis creativa, que a punto ha estado de apearme de la caligrafía y también de la pintura y el dibujo. La causa, no la sé muy bien. O sí. Si lo analizo, hay miles de motivos concatenados para desanimarme de seguir haciendo caligrafía. Dudo de mi propio talento y habilidades, de mi propia valía. He estado unos meses en barbecho, como las tierras de labradío. Haciendo muebles en casa. Y ahora que he terminado casi todo el trabajo de carpintería, veo qué me ha pasado y que tras descansar puedo continuar donde lo dejé.

Otros pintores, otros dibujantes y calígrafos, quizá no tengan jamás este tipo de crisis artísticas. En mi caso, otras circunstancias personales y sobre todo económicas han acuciado todo esto. Cuando no ganas suficiente dinero te planteas si tu profesión es realmente la correcta. Pero sea por lo que haya sido, esta crisis creativa me ha durado muchos meses y aún colea. Y me está realmente costando salir de aquí. Pero creo que he salido. Vuelvo a sentir ganas de hacer cosas, y vuelve a ser más fuerte el sentimiento de querer hacer que todo lo demás. Yo no deseo este tipo de crisis ni a mi peor enemigo.

Bueno. Sí. A mi peor enemigo sí que se lo deseo. A todos mis peores enemigos. Por cabrones.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s